UNA MOVIDA MANERA DE RECIBIR LA PASCUA

Un sábado distinto en Times Square

Times Square, uno de los lugares más destacados de la ciudad de New York, recibió la pascua con muchos shows y su habitual actividad comercial. Miles de personas se acercaron a disfrutar de un sábado a la noche muy movido. 

El sol agonizaba y comenzaba a esconderse detrás del imponente Empire State, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. El reloj marcó las 7 de la tarde y la enorme cantidad de gente que ya transitaba por el Times Square indicaba que no iba a ser un sábado cualquiera.

Desde temprano la gente llenó las calles del Time Square.

Es habitual que los días sábados la gente asista desde más temprano a disfrutar de los más variados eventos que ofrece la cuadra más movida de Manhattan. Justamente es el día de la semana en que la demanda llega a niveles muy altos, provocando que suceda lo mismo con la oferta. Los distintos comercios cierran más tarde, las alternativas gastronómicas aumentan, los vendedores ambulantes se multiplican, hay más publicidad en las pantallas (anunciar en este día es más caro), se realizan eventos callejeros gratuitos y toda una serie de factores que le dan un sabor especial a este día.

Las pantallas en ningún momento pararon de emitir publicidades.

Este sábado sin lugar a dudas no iba a ser uno más del montón. La semana santa trajo consigo un elevado número de turistas que no dudaron en conocer y vivir lo que es Times Square en la noche más especial de la semana. Gran parte de los comercios ubicados allí decidieron extender aún más sus horarios de trabajo y permanecer abiertos hasta incluso pasada la medianoche. “Un sábado normal estamos hasta las 12 de la noche, pero excepcionalmente hoy estamos hasta las 2 de la madrugada”, afirmó Eleonora Del Talar, joven mexicana que trabaja en la conocida tienda Levis, ubicada en el corazón de la zona. Otro claro ejemplo de esto es el local de Starbucks, la cual permaneció abierta toda la noche con el objetivo de vender sus dulces productos tano a los trasnochadores como a los que madrugaron para comenzar el domingo de pascuas. Las distintas obras de teatro, principal atracción del lugar, también buscaron sacar provecho y agregaron funciones extras. Se agotó prácticamente todo. Obras recién estrenadas como “Wicked” o “Spiderman” fueron las más cotizadas, seguidas por otras tradicionales como el “Rey León” y “Evita”.

Los muñecos, una de las pricipales atracciones en la calle.

Pasadas las 10 de la noche, un musical nutrido de los más variados instrumentos comenzó su show en la calle. La gente pobló poco a poco la pequeña tribuna que se montó para ello. Fue una buena alternativa para aquellos que no asistieron a ninguna de los espectáculos teatrales. Unos minutos más tarde, a unos 40 metros de ahí,  tuvo inicio una especie de baile callejero llevado a cabo por hábiles raperos. Todo esto, sumado a las numerosas personas disfrazadas que  ofrecían sacarse fotos con la gente a cambio de unas monedas, hacía que la atracción y diversión se expanda a lo largo y ancho de todo Times Square.

En los distintos puestos móviles se podían hallar productos de todo tipo.

El reloj marcó la medianoche. El espíritu consumista no parecía cesar. La gente seguía haciendo grandes colas para comprar. A esta hora, lo que más se hacía notar era la venta callejera. Ropa, collares, autoretratos dibujados en el momento y juguetes eran algunas de las cosas que se podría encontrar en sus carros. Algunos estuvieron desde temprano pero muchos otros, no tan legales, comenzaron a vender ya entrada la noche. “Durante la semana tengo mi puesto de ropa en Central Park pero los sábados me vengo para acá. Debo empezar a vender a esta hora para evitar problemas con la policía”, sostuvo José Enrique Ulate, costarricense que vive en los Estados Unidos desde hace 10 años.

A las 2 de la mañana el panorama comenzó a cambiar. Varios comercios bajaron sus persianas, mientras que los distintos shows empezaron a darle un cierre a lo que fue una intensa jornada. El caudal de gente circulando ya era bastante menor. El ambiente en la calle ya no era tan familiar, sino más bien juvenil. “Fue una noche increíble, lo disfruté mucho. Lo que más me impresionó fue la mezcla de gente que se junta aquí, hay personas provenientes de todo el mundo”, dijo eufóricamente Paola Vilamontes, turista colombiana que eligió New York para vacacionar. La noche parecía ir llegando a su fin. Times Square comenzaba su descanso, aunque sólo por una semana.

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