LA OBESIDAD INFANTIL CRECIÓ UN 30% EN LA ÚLTIMA DECADA

La obesidad infantil, una creciente amenaza

La obesidad es una de las enfermedades más habituales en niños y jóvenes. Sus consecuencias van desde lo físico hasta lo psicológico, reduciendo de manera directa sus esperanzas de vida.   

    Un reciente estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud sostuvo que alrededor de 43 millones de niños menores de cinco años sufren de obesidad. A su vez, afirma que el 65% de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad se cobran más vidas de personas que la insuficiencia ponderal. Esto demuestra claramente que la obesidad es una enfermedad que atenta de manera progresiva contra la salud de los niños y jóvenes. El principal problema de esta situación es que la obesidad en la niñez, sin el tratamiento adecuado,  tiende a mantenerse en la adolescencia, como así también en la vida adulta.

     Muchas veces se interpretan los términos obesidad y sobrepeso como sinónimos, lo cual es un grave error. El primero hace referencia a un trastorno metabólico que conduce a una excesiva acumulación de energía en forma de grasa corporal en relación con el valor esperado según el sexo, talla y edad. El segundo alude a un peso corporal mayor en relación al valor esperado según las mismas variables. Existen diversas técnicas de medir la grasa corporal (ideal para diagnosticar la obesidad) entre las cuales destacamos la antropometría, la pletismografía por desplazamiento de aire y la impedanciometría, entre otras.

La mala alimentación, principal causa de la excesiva concentración de grasa en el cuerpo.
FOTO: hcgdieta.org

    Un niño que padece de obesidad se expone a distintos riesgos en el corto y largo plazo de su vida. Estos riesgos se basan en enfermedades ortopédicas, respiratorias, cardiovasculares, digestivas, dermatológicas y endocrinas. También se debe tener en cuenta los daños psicológicos que el niño puede llegar a sufrir. La obesidad infantil tiende a perpetuarse en la edad adulta produciendo alteraciones en el metabolismo de los hidratos de carbono y en el perfil de los lípidos plasmáticos. Esto puede traer como consecuencia la hipertensión arterial y el desarrollo precoz de la aterogénesis.


    Esto demuestra que dicha enfermedad afecta directamente el funcionamiento de ciertas hormonas del cuerpo. Está científicamente comprobado que el 55% de la variabilidad de la sensibilidad a la insulina en los niños está determinada por el contenido de tejido adiposo. Vale la pena aclarar que la insulina es la hormona encargada de controlar el nivel de glucosa en la sangre, ya que permite el ingreso de las misma a las células.  A partir de aquí, surgen todas complicaciones endócrinas que la excesiva concentración de grasa corporal puede provocar en un niño.
      La primera alteración se produce cuando las células se vuelven resistentes a los efectos de la insulina, produciéndose de esta manera lo que se denominaría “resistencia a la insulina”. “Cuando la función de la insulina comienza a ser ineficaz, el nivel de glucosa en sangre aumenta, pero disminuye la energía en las diferentes células. Comienza a gestarse un gran desequilibrio”, afirmó Carlos Galmarini, ex jefe del departamento de endocrinología del Hospital de San Isidro.  Ante esta situación, el páncreas continuará generando cada vez más insulina, la cual no hará otra cosa que acumularse en la sangre, dando lugar a la hiperinsulinemia. “Muchos creen que la obesidad es un problema meramente estético, pero no se dan una idea del desorden hormonal que esta enfermedad provoca”, agregó Carlos. También nos comentó que esta abundancia de glucosa en sangre en un niño, puede derivar en una diabetes durante su adolescencia.

La acumulación excesiva de grasa provoca un desequilibrio de la cantidad de insulina.
FOTO: txdiabetes2.wordpress.com

     “Hay una relación directa entre la obesidad y el comportamiento de estas hormonas, con lo cual la nutrición sana desde la niñez puede ayudar a evitar este tipo de complicaciones”, comentó Carlos, el cual estudió muchos temas relacionados a la nutrición. Son numerosos los factores de esta enfermedad durante la etapa pediátrica y por eso es elemental su correspondiente tratamiento ya que en caso contrario, sus secuelas se perpetúan a lo largo de toda la vida.

FUENTES:  

Suplemento Navarra: La obesidad infantil

 – Jordina Casademunt; Sobrepeso y obesidad infantil;  Editorial Océano; 2005       

 – Artículo publicado en “Vida y Salud”

 – Artículo brindado en clase

 – Portal Clínica Navarra

 

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