El triunfo fue sólo de los hinchas

 

El domingo 26 de agosto, River Plate y San Lorenzo de Almagro protagonizaron uno de los clásicos más importantes del fútbol argentino. Los hinchas agotaron las entradas de todas las tribunas y jugaron su propio partido.  Su euforia y entusiasmo fue opacado por el flojo rendimiento de los jugadores.

    En el fútbol argentino hay ciertos partidos que logran conquistar la atención hasta de los menos interesados en este deporte. Son partidos que debido a su importancia y a la gente que mueven,  pasan a ser eventos que trascienden lo estrictamente futbolístico.  Este tipo de encuentros son los que tienen a los grandes e históricos equipos como protagonistas. Pero no sólo son los equipos los que protagonizan estos sucesos, sino también sus hinchas.  Son ellos los que transforman a estos certámenes en una verdadera fiesta.

    El domingo 26 de agosto, a las 19, se disputó uno de los clásicos más antiguos e importantes del fútbol argentino.  River Plate y San Lorenzo de Almagro se volvieron a ver las caras en el Estadio Antonio Vespucio Liberti. Fue el primer clásico oficial para el club de Nuñez tras su vuelta a primera, lo que se tornó en un condimento más que especial para este encuentro.  Tras un año sin cruzarse y con las entradas totalmente agotadas, era de esperarse que el duelo de hinchadas pasara a ser un partido aparte. Sólo restaba el buen fútbol.

 

Desde temprano, los hinchas formaron largas filas en los accesos.
FOTO: Marcos Carcavallo

 

     Pasadas las 17, eran muchos los hinchas tempraneros que comenzaban a formar largas colas en las entradas a las tribunas.  “Está estimada la presencia de más de 45 mil personas, con lo cual es fundamental que la gente llegue temprano”, sostuvo Gustavo Mazzi, supervisor de los molinetes de acceso a la popular local. Una hora antes del comienzo del encuentro,  los hinchas riverplatenses comenzaron con su clásica previa en el playón central del club. Al compás de los bombos, comenzaron a entonar los clásicos cánticos contra el rival. Mientras tanto, por la calle Quinteros, llegaba una caravana de más de nueve colectivos colmados de hinchas sanlorencistas.  El frío y el viento no fueron un impedimento para los fanáticos, que se acercaron al Monumental con un sólo objetivo: alentar a su equipo.

 

En la popular visitante no cabía un alfiler.
FOTO: Marcos Carcavallo

 

    Como suele suceder en este tipo de partidos, el recibimiento de los equipos fue un capítulo aparte. Serpentinas, globos y alguna que otra bengala formaron parte del colorido cotillón. Durante el primer cuarto de hora del partido, los cánticos de ambas hinchadas eran incesantes. La parcialidad visitante, se encargaba en todo momento de recordarle a los locales su fatídico paso por el torneo de la “B” Nacional. Toda esta euforia, poco a poco fue siendo inhibida por el mal desempeño futbolístico. A lo largo del segundo tiempo, la impaciencia de los hinchas se hizo evidente y la tensión pasó a ser la principal protagonista de la tarde. Nada pudo invocar al buen fútbol y el partido finalizó sin goles.

 

Desde las plateas bajaron la mayoría de los reproches hacia los jugadores.
FOTO: Marcos Carcavallo

 

    En la popular local, sólo se veían rostros enojados y enfurecidos. “Fue un partido horrible, de haberlo sabido me quedaba en casa viéndolo con un café”, comentaba irónicamente Nicolás Benoit, un fanático riverplatense decepcionado con el rendimiento de su equipo. Por el lado de la parcialidad visitante, parecía ser que el punto obtenido fue más que satisfactorio. “Con lo mal que jugamos, el empate es como haber ganado”,  afirmó Juan Pablo Falcón, hincha de San Lorenzo y miembro de la Filial Bernal.  El próximo destino de los hinchas riverplatense es Santa  Fe, en donde River enfrentará a Colón. En cuanto a los fanáticos de San Lorenzo, deberán llevar su aliento a Sarandí, cuando su equipo enfrente a Arsenal.

 

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