Las barras, una nueva herramienta política

Durante los últimos años, los barras encontraron una función que trasciende a sus respectivos clubes y los pone al servicio de distintos partidos políticos. Incentivados por el dinero, son capaces de realizar cualquier tipo de función.

La relación entre la política y las barras bravas es cada vez más profunda. Tanto las barras de la primera categoría, como las de los torneos del ascenso, tienen sus particulares conexiones. Gustavo Grabia, periodista del diario Olé, investiga hace más de diez años los movimientos de estos violentos grupos. “Las barras de los equipos más importantes son las que se relacionan con los principales partidos políticos; pero las del ascenso no se quedan afuera y por lo general, son contratadas por los gobiernos municipales”, contó Grabia.  Hay vínculos más explícitos que otros, como por ejemplo, los de la barra brava de River Plate con la Secretaría de Comercio Interior de la Nación. Otro ejemplo serían los claros nexos entre la facción de “La Doce” comandada por Rafael Di Zeo y el gobierno de Mauricio Macri; vínculo que nació cuando el actual líder del PRO era el presidente de Boca Juniors.

La barra brava de River Plate comenzó a trabajar con Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior, en el año 2009.
FOTO: MARCOS CARCAVALLO

En el conourbano, la relación también es notoria.  Tras el crimen de Mariano Ferreyra, quedaron expuestos los vínculos entre la barra de Defensa y Justicia con distintos sindicatos ferroviarios; el acusado de comandar la “patota” que asesinó al joven militante es Harry Favale, líder de esa barra desde hace más de siete años. A Favale, también se lo vio en varias ocasiones custodiando la espalda del actual vicepresidente Amado Boudou.  Por su parte, la barra de Chacarita, organiza desde hace más de cuatro años los actos políticos de la municipalidad de San Martín y tiene fuerte vinculaciones con el gobernador Daniel Scioli. Estos son solo algunos de los tantos ejemplos de las conexiones entre la dirigencia política y las barras bravas.

Amado Boudou custodiado a su izquierda por Cristian Favale, en pleno acto político.
FOTO: ELOJODIGITAL.COM

Este nuevo rol de los barrabravas, les brinda no sólo beneficios económicos, sino que también protección judicial. Según Grabia, los vínculos entre la política y las barras, transformó a estas últimas en “mafias incontrolables”.  El periodista aseguró que hoy en día, la mitad de los ingresos de estos grupos proviene de sus lazos con las entidades y agrupaciones políticas. Nora Tarraga, integrante de la organización “Salvemos al Fútbol”, afirmó que a través de los contactos políticos, los barras “cierran el círculo de un negocio perfecto”, ya que además de aumentar sus ganancias, se “alían con la impunidad”.

Tarraga pone el ejemplo algunos casos en los que misteriosamente se detuvieron investigaciones;  casos como  el asesinato del hincha de Tigre, Marcelo Cejas, el cual fue apedreado en el 2007, cuando su equipo se enfrentó a Nueva Chicago. Los acusados de este crimen son miembros de la barrabrava del club de Mataderos, pero gracias a sus contactos con el gobierno municipal, la causa jamás progresó.  El mismo tipo de protección se aplicó a Julio Capella, miembro  de la barra de Huracán. Capella fue filmado mientras disparaba de manera indiscriminada durante las tomas del parque Indoamericano, ocurridas en el 2010. Sorprendentemente,  la justicia afirmó no tener las suficientes pruebas para juzgarlo, con lo cual la causa se archivó. Meses después, salieron a la luz varios vínculos de Capella con distintas agrupaciones kirchenristas.

Por sus contactos políticos, los barras de River e Independiente logran ponerse un chaleco amarillo para custodiar recitales.
FOTO: MARCOS CARCAVALLO

Que a los barrabravas les conviene tener estos vínculos, está claro. Ahora la pregunta sería, en qué le son funcionales ellos a los dirigentes políticos. Las barras realizan tareas de lo más diversas. Desde pegar carteles, hasta organizar actos políticos y movilizar partidarios. Pero su rol no termina allí. “Muchas veces, los barras hacemos el trabajo más oscuro de la política”, comentó un miembro de la segunda línea de la barra brava de River Plate, cuya identidad pidió no ser revelada. El barra afirmó que más allá de las funciones operativas, muchas veces son enviados a “chicanear y apretar gente”.  “Durante el conflicto del Gobierno con el campo, nosotros éramos enviados a controlar las protestas de los productores y sobre todo, a presionarlos”, ejemplificó.  Algo similar sucedió en la Feria del Libro del 2010, cuando se presentaba un conocido libro que cuestionaba los índices del INDEC.  Aquí se vio al “Gusano” Girón, referente de la barra de Nueva Chicago, agrediendo y lanzando sillas por el aire.

Para Grabia, es incoherente culpabilizar únicamente a los presidentes de los clubes por el poder que estos violentos grupos tienen. “Jamás se va a solucionar el tema de las barras si desde la política se los sigue contratando”, comentó.  Por otro lado, Tarraga afirmó que la eliminación de las barras debe trabajarse desde una “intensa política de Estado”. Además, agregó que la presencia de estos sujetos en los partidos políticos, no hace más que dañar la imagen de la dirigencia pública. “No soy optimista con respecto al futuro de estos vínculos, no hay predisposición dirigencial para revertir esto. A las dos partes los beneficia mucho esta relación”, agregó. La relación de  la política con las barras bravas es evidente y por ahora no parece tener solución.  Los políticos hallaron una eficiente pero peligrosa herramienta.

Gustavo Grabia

Gustavo Grabia es egresado de la carrera Ciencias de la Comunicación de la facultad de la UBA. Hace más de diez años que se desempeña como periodista en el diario Olé. Actualmente ocupa el cargo de editor y es uno de los mayores conocedores de los movimientos de las barras bravas de los distintos clubes del fútbol argentino.

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